Sapo común

Nadie le quiere, pero es muy útil y debe ser protegido

Este animal no es, en absoluto, como se piensa generalmente: ni despreciable, ni repugnante, nada de eso. Por el contrarío, el sapo común posee probablemente los ojos más hermosos que existen y cualquiera puede comprobarlo si lo examina de cerca. Es también un auxiliar valioso en extremo para el horticultor, porque su alimentación consiste principalmente en babosas y otros animalillos nocivos para los cultivos, de los que consume cantidades impresionantes. Al contrario que las ranas, cuya epidermis siempre está húmeda, el sapo tiene la piel seca. Sus rugosidades no son venenosas en absoluto; se trata simplemente de que su piel es granulosa. Mientras que las ranas tienen secreciones cutáneas más o menos tóxicas, el sapo no posee más que dos glándulas venenosas, colocadas a cada lado y un poco hacia atrás de la cabeza. Sin embargo, el sapo no dispone de ningún medio para hacer salir su veneno, y éste sólo surge cuando un animal le muerde y comprime sus glándulas. Esto es un excelente medio de defensa. El sapo común tiene costumbres terrestres y no se acerca al agua más que para reproducirse, a principios de la primavera. Es un animal nocturno, que se retira a algún lugar oscuro y húmedo durante el día. A causa de su aspecto, relativamente poco atractivo, el sapo se asociaba antaño a las prácticas de hechicería y era —o es todavía— objeto de un odio incomprensible por parte de personas ignorantes. Se hace indispensable protegerlo, porque muestra tendencia a escasear en muchas regiones de Europa.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *