Serpiente gris de la selva

El hombre no tiene por qué temerla

Su cuerpo es cilindrico. La cabeza pequeña, indistinta del cuello, lleva dos ojos pequeños de pupila redonda. El color varía del negro al marrón oliváceo o gris por encima, uniforme o con un difuso collar negro, amarillo o claro. La cara ventral es amarillenta, blanca, gris uniforme o manchada de gris; los lados del vientre son del mismo color que el dorso. El Aparallactus modestus frecuenta la selva ecuatorial africana. Se le encuentra hasta en Sierra Leona entre 600 y 1200 m de altitud. Se la pueden encontrar los que cultivan plantaciones forestales de cafe o los que efectúan explotaciones de la selva. Esta serpiente es poco agresiva y no intenta morder cuando la capturan. Pertenecen al grupo de los Colúbridos opistoglifos, es decir, que posee ganchos venenosos situados posteriormente en la boca. Al contrario que otras especies del mismo género, en Aparallactus modestus los ganchos venenosos no tienen surco para que circule el veneno. Por el pequeño tamaño de esta serpiente y por la posición de los ganchos venenosos, los riesgos de envenenamiento para el hombre son prácticamente inexistentes. Aunque no se sabe gran cosa del veneno de esta especie, resulta verosímilmente inofensivo para el hombre. La serpiente gris de la selva se alimenta sobre todo de miriápodos, a veces más grandes que su cuerpo, a los que sujeta fuertemente antes de tragárselos, empezando por la cabeza. También puede comer moluscos y serpientes pequeñas.

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