Serpiente marina

No tiene nada en común con la legendaria serpiente de mar

La verdadera serpiente de mar hace un pobre papel al lado de la monstruosa serpiente de mar que los marinos de antaño se deleitaban en describir. Es una criatura con unas dimensiones infinitamente más modestas, pero cuya vida es de las más apasionantes de estudiar. Existen más de 40 especies, de las que 27 viven en el estrecho de Malaca, que separa Sumatra de Singapur. Las serpientes marinas son las más evolucionadas de todos los ofidios. Al igual que los reptiles, suben a la superficie para respirar, aunque a veces se sumergen hasta muy profundo para alimentarse de peces y de crustáceos. Pueden estar sumergidas sin respirar durante seis e incluso ocho horas consecutivas, lo que constituye el récord absoluto entre los animales vertebrados. Su pulmón derecho ocupa casi todo su cuerpo, extendiéndose hasta la cola. Especialistas americanos han comprobado, a la altura de las costas filipinas, que las serpientes de mar llegan a bucear hasta unos 150 m de profundidad para capturar peces del fondo. Las costumbres y la forma de reproducirse varían según las especies. La de vientre amarillo, por ejemplo, se aparea en el agua, y las crías abandonan el cuerpo de su madre en medio del mar. Esta serpiente jamás va a tierra firme. La laticauda, por el contrario, es ovípara, y las hembras convergen en pequeñas islas para realizar la puesta. Varias veces se han observado enormes concentraciones de serpientes de mar en ciertos lugares muy precisos. Todas las serpientes de mar son extremadamente venenosas y su veneno es de tres a diez veces más tóxico que el de las especies terrestres.

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