Serpiente parda gigante

Su mordedura es peligrosa, aunque se esté inmunizado

La serpiente parda gigante, que pertenece a la familia de los elápidos, es seguramente la serpiente venenosa australiana más peligrosa. Recuerda un poco a las mambas africanas, pero a diferencia de éstas, no es arborícola en ninguna fase de su vida. Como las mambas, la serpiente parda gigante es grande, muy activa y rápida y está provista de grandes ganchos venenosos implantados en un maxilar relativamente móvil que le permite enderezarlos hacia adelante. El hombre teme con razón a esta serpiente, pues es cierto que su mordedura causa con frecuencia la muerte, a veces incluso después de haberse inyectado suero. Su veneno, siempre en gran cantidad, tiene una doble acción, a la vez neurotóxica y hemolítica sobre la víctima. Afortunadamente, su agresividad ha sido muy exagerada, ya que por su gran movilidad y su natural huraño, casi siempre se apresta a huir y evita generalmente el contacto con su agresor. Su color varía bastante, pero la mayoría de los individuos tienen el dorso marrón muy oscuro y el vientre amarillo manchado de naranja. Existen también ejemplares completamente negros en Nueva Guinea. La serpiente parda gigante habita en terrenos herbosos y zonas forestales del nordeste de Australia y Nueva Guinea. Se suele esconder en madrigueras de roedores y entra en actividad sobre todo por la mañana temprano y al atardecer. El régimen alimenticio de esta serpiente consiste en pequeños mamíferos y pájaros. Cuando captura a sus presas, las muerde varias veces seguidas antes de tragárselas.

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