Sertularella

Aunque parezca un musgo, no lo es

Pequeños hidrozoarios muy comunes, del grupo de los Tecáforos, las sertularellas viven sobre los fondos rocosos, a más de 15 m de profundidad. Sus colonias, a menudo designadas con la denominación de «musgos marinos» se utilizan como flores artificiales o abono. Fecundado en el agua del mar, el huevo da lugar a una ancha larva plánula que, tras algunas horas de vida libre, se deja caer al fondo. Se fija por su poo superior y se despliega sobre el soporte formando una estrella, en la que cada brazo se convierte en uno de los primeros estolones de la nueva colonia. El desarrollo del pólipo que se eleva en el centro de la ex larva es de corta duración: rápidamente es reemplazado por los brotes laterales. Además, las células de la capa periférica segregan hacia fuera una especie de envoltura, más o menos rígida, que protege la colonia y contribuye a darle el aspecto de un macizo coralino. Sobre el pedúnculo de los individuos nutricios se desarrolla otro pólipo que, desprovisto de boca y tentáculos, parece una urna; éste encierra unas medusas extremadamente reducidas (pequeños sacos cargados de células sexuales) que jamás llegarán a ser libres. Los animálculos planctónicos constituyen la parte esencial de la alimentación de las sertularellas; las presas, capturadas con ayuda de los tentáculos, son conducidas a la cavidad digestiva. Los desechos de la digestión se eliminan por la boca (los celentéreos no tienen ano). Las sustancias nutritivas llegan a todos los miembros de la colonia mediante una red de finos canalículos.

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