Sirfo

Contribuye ampliamente a la polinización

Contrariamente a lo que sucede con la mayoría de las moscas, mosquitos y pulgones, que son parásitos o perjudiciales, los sirios son sumamente útiles. Esta utilidad se traduce, en los adultos, por su participación activa en la polinización; reciben el nombre de «moscas de ñor»; en cuanto a las larvas, libran de pulgones a las plantas y árboles sobre los que viven. Los adultos, cuyo diseño les hace parecidos a las avispas, practican lo que se llama el «vuelo estacionario»: se mantienen suspendidos en el aire, más o menos tiempo, con las patas colgando y las alas vibrando sin descanso. Luego, súbitamente, se sumergen en una flor, donde se deleitarán con su néctar y su polen. Muchas veces, durante la estación cálida, las hembras ponen algunos huevos aislados sobre plantas invadidas por el pulgón. Cuando hacen eclosión, las larvas verduzcas, parecidas a sanguijuelas por la facultad de contraer y estirar su cuerpo anillado, parten en busca del alimento. Sujetas por su extremidad posterior, balancean la parte anterior de su cuerpo, provisto de dos ganchos. En cuanto un pulgón queda atrapado en los ganchos, la larva se retrae y acerca su parte posterior, con objeto de traspasar a su presa con las puntas escamosas que posee en esta zona aplanada. Este movimiento permite aplicar fuertemente a la víctima contra la parte anterior del cuerpo, que funciona como un pistón y aspira el interior de la presa. Una larva puede devorar hasta 100 pulgones por día. Esta voracidad, y la aparición de muchas generaciones durante la misma estación, desembocan muy rápidamente en el exterminio de la colonia de pulgones.

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