Taclobo

Es la más grande de las conchas bivalvas

El taclobo del que se conocen unas diez especies, es el más grande de todos los moluscos bivalvos que existen y que han existido en el mundo. Por su estructura, recuerda a las conchas de peregrino, a las ostras y a los mejillones. Este molusco gigante descansa en el fondo del mar, en los arrecifes coralinos, con sus tres cuartas partes enterradas en la arena y con la abertura dirigida hacia arriba. Unos músculos extremadamente poderosos permiten la abertura y el cierre de las dos valvas. Antiguamente se usaba su concha para hacer función de pilas bautismales en las iglesias. No hay nada más bello que observar el manto de un taclobo, adornado con magníficos tonos verdes, azules o anaranjados, cuando este molusco se encuentra entreabierto en las aguas poco profundas y transparentes de su hábitat. En el interior del taclobo se desarrolla una rica flora de algas que viven en simbiosis con el molusco. El taclobo aprovecha el oxígeno producido por las algas y se alimenta parcialmente de este pasto particular. Los bordes de las dos mitades del taclobo son ondulados y encajan la una en la otra a la perfección. La fuerza de cierre de la concha es absolutamente increíble, lo cual ha dado lugar a narraciones terroríficas de nadadores atrapados por una pierna en un taclobo y retenidos prisioneros en la tenaza mortal del molusco. No hay nada de cierto en estas fábulas, ya que de hecho el taclobo se cierra con mucha lentitud y, además, los labios de su manto son tan visibles que ningún hombre se dejaría atrapar.

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