Tellina

Muy común en las playas arenosas

Este pequeño bivalvo vive cerca del nivel de la bajamar, hasta unos 15 m mar adentro, enterrado en el suelo a 2 ó 5 cm de profundidad. Un donax muy conocido, Donax trunculus, la «alubia de mar», abunda mucho en las regiones de aluvión, donde llena a veces los canales de irrigación y las lagunas; es una especie comestible, pero que debe ser recogida en lugares limpios. Los donax llegan a veces a pulular: en California, por ejemplo, en una superficie de playa de 2 m de ancho por 10 km de largo, se han contado cerca de 20.000 individuos por m2. La tellina prefiere las playas de arena muy dura; en ellas cuenta con las olas que, en marea alta, revuelven todo el sustrato. Sigue el ritmo de las mareas, subiendo y volviendo a bajar con ellas, recorriendo así distancias asombrosas. Cuando está subiendo la marea y una ola de cierta fuerza golpea el suelo, el animal se lanza fuera del suelo y se deja llevar por el agua. Durante este trayecto, arrastra su pie por el suelo y, en cuanto la fuerza de la ola se debilita, se entierra rápidamente en unos segundos, volviendo a empezar esta maniobra hasta la marea alta. Cuando el mar vuelve a bajar, espera esta vez el reflujo de la ola antes de lanzarse. No se entiende muy bien por qué la tellina espera estos flujos y reflujos, qué estímulos reacciona y cómo es capaz de reconocer cuando la marea vuelve a bajar. Sepiensa que responde a excitaciones acústicas, y que la naturaleza de la arena influye en la propagación del sonido: cuando la marea está subiendo, la arena está seca, mientras que, cuando la marea baja, la arena está húmeda.

ARTICULOS QUE TE PUEDEN INTERESAR...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *