Tenia de los peces

Un ciclo evolutivo complicado

A pesar de su nombre, este gusano parásito no sólo se encuentra en el cuerpo de los peces, sino que podemos encontrarlo en varias especies de mamíferos, incluido el hombre. Vive muy bien en el intestino humano, en el que se han llegado acontar hasta 143 individuos en un solo sujeto. En estas condiciones, los gusanos no alcanzan sus dimensiones máximas y no sobrepasan 1 m. El desarrollo de este parásito es bastante complicado. De un huevo liberado en medio acuático emerge una larva ciliada, la “coracidia”. Para sobrevivir, ésta debe encontrar en pocas horas (un día como máximo) un primer huésped, sin lo cual, cae al fondo y muere. Este huésped primario es un crustáceo copépodo (Cyclops o Diaptomus), que se la traga. Cuando llega al intestino, traspasa éste con sus ganchos y se sujeta en el cuerpo del copépodo. Allí crece y se transforma en un “procereoide” quien, a su vez, deberá encontrar un huésped para terminar su desarrollo. Es necesario que el copépodo sea tragado por un pez que coma plancton, que, a su vez, sea presa de un lucio. La larva, una vez llegada al intestino de éste último, se fija en el hígado, en la grasa o en los músculos y se transforma en un “plerocercoide”, que mide 2 ó 3 cm. A su vez, este último se transformará en tenia adulta si consigue llegar a su huésped definitivo (gato, perro, otros mamíferos carnívoros, hombre) que se coma al lucio. A partir de entonces, el crecimiento es rápido y alcanza 8 cm diarios durante 3 a 6 semanas. La tenia de los peces es frecuente en las proximidades de los ríos y sus desembocaduras, cerca de los lagos piscícolas. Está extendida en Europa oriental.

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