Terebratulina

Una superviviente de otra era

Los numerosos articulados primitivos, llamados generalmente lofóforos o ten-taculados, deben estos nombres a los tentáculos ciliados dispuestos en corona alrededor de su orificio bucal y que realizan la función de nutrición. Los braquiópodos (grupo o clase, según los autores), a los que pertenecen las terebrátulas, las terebratulinas y las lingulas, se parecen mucho a los moluscos lamelibranquios a causa de su concha bivalva, pero poseen una anatomía interna marcada por la presencia de un arco rígido análogo a un esqueleto y que sostiene el conjunto de los tentáculos (el «lofóforo»). Este grupo comporta un inmenso abanico de formas fósiles que son unos preciosos indicadores en paleontología (unas 7000 especies determinadas). Han aparecido a partir del Cámbrico para no cesar de ir mermando en número desde el Carbo nífero, puesto que en la actualidad no se conocen más de 250 especies. La concha de las terebrátulas posee dos valvas desiguales: la valva ventral, más abombada, presenta una especie de pico que sobrepasa a la valva dorsal por la parte posterior del animal A este nivel emerge un pedúnculo sin músculo, pero bastante rígido, que sujeta al animal al substrato. La terebratulina ilustrada en esta ficha vive cerca de las costas europeas, en el fondo de las aguas poco profundas Los huevos, pequeños y pobres en reservas nutritivas, se segmentan según una forma especial, que sitúa a estos animales un poco entre los anélidos y los moluscos. Su forma de vivir fijos les induce a formar colonias, lo cual aumenta otro tanto los problemas suscitados por la fecundación

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