Tetraodon fugu

En él se esconde un pez terrible

El tetraodón «fugu», al que los japoneses llaman simplemente fugu, es una de las mayores curiosidades de la cocina nipona. En efecto, este pececito de apariencia anodina es a la vez uno de los manjares más buscados por los gastrónomos japoneses y una de las criaturas más mortalmente peligrosas que existen. Se conocen varias especies de fugus, siendo tan venenosas las unas como las otras. Sin embargo, el consumo tradicional del fugu es muy antiguo en el Japón, puesto que se han encontrado esqueletos de este extraño pez en sepulturas neolíticas. La preparación del fugu es extremadamente difícil y minuciosa. En nuestros días, únicamente unos pocos cocineros diplomados por el Gobierno nipón están habilitados para preparar este manjar singular. Dado que las entrañas del pez son venenosas, sólo se come la carne cruda, tras haberla limpiado y lavado cuidadosamente. Se han producido envenenamientos mortales como consecuencia de un lavado insuficiente. De 715 personas intoxicadas entre 1956 y 1958, 420 sucumbieron a esta golosina. La sustancia tóxica del fugu es la tetraodontoxina, que es hidrosoluble. Las visceras, la piel y las gónadas encierran la mayor concentración de esta toxina. Es suficiente con comer dos gramos de ovario fresco para pasar a mejor vida en pocos minutos. La intoxicación es inmediata y los japoneses afirman que si se empieza a comer un fugu mal preparado por la cabeza, se muere antes de llegar a la cola. La muerte, en efecto, sobreviene antes de una hora y la tasa de mortalidad se eleva al 60 %

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