Tiburón de Port-Jackson

Un tiburón armado con espinas venenosas

El tiburón de Port-Jackson es uno de los tiburones más singulares que existen. Uno de los rasgos más característicos de la especie es su estrecha localización geográfica: en efecto, sólo vive en las aguas de las costas meridionales del continente australiano. ¿Por qué? Nadie sabrá de resultas de qué capricho de la evolución y de los movimientos continentales se encuentra aquí este tiburón, cuando su congénere más cercano frecuenta las aguas de California... Todo resulta interesante en esta extraña criatura. Es, en cierto modo, una reliquia viviente de lo que fueron los tiburones —algunos tiburones— que frecuentaban los mares de nuestro planeta desde los tiempos más lejanos. Se conocen fósiles de Heterodontus de hace más de 150 millones de años, lo cual significa que el medio marino inmutable ha resultado tan favorable para estos animales que no han tenido ninguna necesidad biológica de evolucionar en uno u otro sentido. El tiburón de Port-Jackson está terriblemente armado con espinas venenosas implantadas en las aletas dorsales. Hay que ser muy cuidadoso al manipular estos peces, ya que su veneno, muy activo, puede ser muy peligroso para el hombre. Se supone que estas armas juegan un papel disuasivo y defensivo de manera tan eficaz que los enemigos naturales del tiburón de Port-Jackson son muy escasos. Se cuentan casi exclusivamente entre los grandes tiburones. El hombre, sin embargo, sabe sacar provecho de esta criatura plácida y poco activa: se le pesca por su carne fina y sabrosa. La vida de esta especie se reduce a poca cosa: permanecer inmóvil sobre la arena, en el agua cálida de los altos fondos.

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