Tilogalo de Nueva Guinea

Uno de los pocos que pueden salvaguardar sus costumbres diurnas

A este tilogalo se le llama de brunii, en honor del pintor holandés de Bruijn que lo representó por primera vez en 1714. Este canguro se reconoce por su pequeño tamaño, por su cuerpo macizo y, en comparación con los otros, por sus patas posteriores muy cortas, cuyos pies tienen poco más de 12 cm de longitud. La cola corta, espesa, es cilindrica y con pocos pelos. El hocico es puntiagugo y las orejas pequeñas. Su pelaje, suave y tupido, varía del gris marrón al marrón chocolate mate, más claro bajo el cuerpo y en el envés de los miembros. El hocico, los dedos, la cola y la extremidad de las orejas son generalmente marrón muy oscuro. Se caracteriza por una raya oscura sobre las mejillas, una mancha blanca sobre la cabeza y una raya amarillenta sobre el lomo. Vive en los sotobosques densos y las zonas pantanosas de las selvas pluviales de Nueva Guinea, así como en las islas vecinas. Facilita sus desplazamientos practicando pasajes parecidos a túneles a través de la maleza, de las hierbas altas o de los matorrales espesos. Menos perseguidos por los depredadores placentarios introducidos y por los hombres que buscan su piel, los tilogaos de Nueva Guinea han conservado su actividad diurna. Se desplazan desde el alba hasta el crepúsculo, aislados o en pequeños grupos, de un lugar a otro para pastar la hierba escasa de los claros próximos a su red de bosques-galerías. Se alimentan además de hojas y de brotes tiernos. Huyen a saltos rápidos al menor peligro.

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