Tornasolada chica

La mariposa más tornasolada de Europa

Esta gran mariposa espectacular, emparentada con las diversas vanesas, es bastante escasa y, sobre todo, muy localizada, hace honor a su nombre a causa de sus tonalidades, colores y reflejos irisados que ornamentan sus alas. Existe una docena o más de tornasoladas, que pertenecen a los géneros Apatura y Sasakia, este último de Extremo Oriente. El fenómeno de iridiscencia se produce por la estructura microscópica de las escamas que recubren las alas de la mariposa. El bien conocido el caso análogo de las maravillosas morphos de América tropical. En realidad, el color propiamente dicho de las alas de estos lepidópteros tornasolados es uniformemente pardo o negruzco. Por un efecto de refracción de la luz, producido por la forma prismática de las escamas, sólo se reflejan la luz azul y la violeta, y esto en una medida variable, dependiendo de la posición del observador. Otra particularidad de estas mariposas es la de no empalidecer cuando se las diseca y se exponen a la luz. Mientras que las coloraciones pigmentarias de las demás mariposas se debilitan y acaban por desparecer más o menos completamente, los reflejos tornasolados de la tornasolada chica y de las morphos permanecen. La tornasolada chica está ligada a la presencia de los sauces y los álamos ya que su oruga se desarrolla en estas especies. La tornasolada es difícil de capturar e incluso de observar, ya que es una mariposa forestal que vuela alto y gusta de descansar en el seno de la vegetación. Sin embargo, se siente atraída por ciertos olores y se la puede ver descender al suelo para libar los jugos de las boñigas y otros excrementos de animales.

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