Tortuga Arrau

Antiguamente abundaba en los ríos del Chaco

Los principales ríos del continente sudamericano eran antiguamente paraísos para la fauna, y en sus riberas se establecían especies muy variadas. Las tortugas acuáticas abundaban y en el momento actual nó podemos imaginar las increíbles cantidades de estos reptiles que migraban periódicamente utilizando los ríos y sus afluentes para ir a poner sus huevos en la arena de ciertas playas. Las tortugas llamadas «tortugas de aceite» frecuentaban siempre lás mismas playas, en una época muy determinada. Los indígenas y colonos esperaban la llegaba de estas tortugas para robarles primero sus huevos, que ellas enterraban profundamente en la arena, y después les daban caza y las mataban, haciendo con ello hecatombes completamente inútiles. Tantas había, que se las mataba por placer. Estas desconsideradas exterminaciones se efectuaban desde las Guayanas, a través de todo el Brasil, hasta Paraguay. Los huevos eran apilados en piraguas y se recogía él aceite así obtenido, que se conservaba varios meses. La carne blanca y tierna de las tortugas se dejaba secar y se colgaba en las chozas. En 1719, por ejemplo, se exportaron del Alto Amazonas 192 000 libras de grasa de tortuga, lo que representó la matanza de veinticuatro millones de estos animales sólo en el curso de un año. En nuestros días, la industria del aceite de tortuga ha cesado casi completamente, pero los especialistas temen que varias especies y subespecies de tortugas de agua dulce se extingan si los habitantes ribereños continúan cazándolas. En varias regiones han comenzado a establecerse criaderos.

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