Tortuga boba

No teme al agua fría del Atlántico

La tortuga boba, llamada frecuentemente «carey», es una tortuga marina, exclusivamente pelágica, que sólo va a la playa a efectuar su puesta, cosa que hace una vez por año e incluso cada dos o tres años solamente. Menos sensible a las variaciones de temperatura del agua, la tortuga boba llega más al norte que las otras grandes tortugas marinas y es la única especie que pone sus huevos regularmente en las playas de los Estados Unidos. Si en la época actual los individuos que pesan más de 140 kg son escasos, antaño se podían encontrar tortugas bobas de cerca de 400 kg. Eso acabó ya, porque desde hace más de un siglo se cazan intensivamente las tortugas marinas, cuyos efectivos van disminuyendo. La carne de la tortuga boba es poco apreciada, aunque no es ésa la razón por la que se le da tan intensa caza. En compensación, sus huevos tienen un sabor muy agradable y hacen las delicias de los gastrónomos. A principios de siglo, se podían comprar huevos de tortuga boba en los mercados de varias ciudades costeras de los Estados Unidos, en particular en Savannah y Charleston. La carne de la tortuga boba es correosa y fibrosa y se supone que ello es debido a su régimen alimenticio. Muy carnívora, al contrario que la tortuga verde, que se alimenta exclusivamente de vegetales, la tortuga boba devora todo lo que encuentra. Ataca incluso a las fisalias venenosas y devora grandes cantidades de crustáceos, moluscos y otros animales. Los especialistas piensan que esta tortuga goza de una inmunidad absoluta contra el veneno de las medusas. La tortuga boba es agresiva y sus mordeduras pueden presentar grave peligro.

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