Tortuga Graeca

Vive permanentemente en su casa ambulante

La tortuga graeca es, sin duda, el animal y el compañero más familiar de los niños. Todos la conocen bien y sería superfluo describirla. Sin embargo, pensamos que es preciso llamar la atención sobre el hecho de que existen, en realidad, dos tortugas terrestres en Europa, que con demasiada frecuencia se confunden aún. La tortuga graeca tiene el caparazón muy abombado y la escama que remata la cola es de una pieza. Cada una de las patas posteriores lleva un espolón córneo muy visible por detrás. La cola es blanda y no termina en una punta córnea. La otra especie es la tortuga de Hermann, ampliamente extendida en las regiones mediterráneas. Se distingue de la anterior por la escama que corona su cola, formada por dos piezas. Sus ancas están desprovistas de espolones córneos, pero la cola sí termina en una dura punta córnea. La tortuga graeca es hervíbora y se alimenta de vegetales y de frutas. Bebe mucho y teme los calores demasiado fuertes. Se muere en seguida de insolación cuando no encuentra un abrigo sombrío y fresco donde suele refugiarse en verano, cuando la temperatura sobrepasa los 25° C. Desde octubre hasta finales de marzo, la tortuga graeca hiberna en la tierra. Excava una madriguera en la que se queda totalmente adormecida. Los machos son agresivos y se entregan a violentas luchas en primavera, en la época de la reproducción. En el transcurso del verano, las hembras ponen sus grandes huevos redondos de cáscara blanca y dura. Existen más de 300 especies diferentes de tortugas en el mundo, casi todas ellas amenazadas por la destrucción de su hábitat natural. En el Mediodía de Francia, los incendios forestales causan la muerte de millares de ellas todos los veranos.

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