Tortuga pintada

Pierde sus colores al envejecer

La tortuga pintada es una gran favorita de los aficionados a los reptiles, que a menudo la crían en los acuarios; generalmente pueden comprar ejemplares muy jóvenes, de algunas semanas de edad, y, alimentándolos correctamente, es fácil hacerles crecer. El colorido de la tortuga pintada justifica por completo su nombre, pero solamente mientras es joven. Más tarde, al ir creciendo, el animal pierde progresivamente sus bellos tonos vivos, y se vuelve oscura, verdosa o grisácea. Existen varias especies de tortugas pintadas, aunque la verdadera es la Chrysemys picta, representada aquí. El ejemplar fotografiado es adulto y, por lo tanto, sus colores abigarrados son más tenues. La tortuga pintada vive en los lagos, estanques, ríos y arroyos de los Estados Unidos. Abunda bastante por todas partes, y se han diferenciado varias subespecies, que se reconocen por su colorido peculiar. Cada tortuga ocupa un territorio particular, del que nunca se aleja. Se mantiene preferentemente en los lugares muy ricos en vegetación acuática y palúdica. A pesar de su apariencia, la tortuga pintada es más vegetariana que carnívora, y hace un importante consumo de algas y de hojas tiernas sumergidas en el agua. Si la ocasión se presenta, devora larvas de insectos, de libélulas y caracoles de agua. En el período estival, cuando la sequía alcanza a ciertas charcas, la tortuga pintada emprende pequeñas migraciones, pero regresa fielmente al territorio elegido cuando mejoran las condiciones.

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