Tribolio

También llamado escarabajo menor de la harina

Este coleoptero, de aspecto tan banal como inofensivo, sólo puede confundirse con su pariente cercano T. Castaneum, que cada año nos cuesta unos cuantos millones de pesetas. La causa de esto es simple: los tribolios devastan más de cien clases de géneros almacenados. Estos minúsculos coleópteros, originarios de los trópicos, manifiestan predilección por especias como la nuez moscada, la pimienta y diversas plantas alimenticias de las regiones cálidas (mandioca, batata, cacao, etc.). Los productos farmacéuticos no les asustan y, durante la última guerra mundial, provocaban verdaderos destrozos en los almacenes de verduras y frutas deshidratadas. Sin embargo, los tribolios son temidos sobre todo por los daños que ocasionan a las oleaginosas (cacahuete y copra), así como a los cereales almacenados y a la harina. El eclecticismo alimentario de estos insectos les conduce a nutrirse de laca, tanino e incluso de los insectos disecados en vitrinas de coleccionistas. Para combatirlos se acude a los pesticidas, que hay que renovar constantemente porque los tribolios se hacen en seguida resistentes a ellos: es necesario utilizar una dosis de insecticida sesenta veces superior al máximo autorizado por la ley para acabar con el T. Castaneum originario del este africano. Pero todo tiene su lado bueno: actualmente, los tribolios, igual que las drosofilas, sirven para la experimentación en muchos laboratorios especializados en la genética y la dinámica de las poblaciones. Incluso existe un periódico americano dedicado exclusivamente a ellos.

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