Trucha

El pescado preferido de los gastrónomos

La trucha de Europa se conoce bajo tres formas diferentes, que son la trucha de río, la trucha lacustre y la trucha asalmonada. Aparte de esto, los piscicultores se las han ingeniado desde hace mucho tiempo para crear híbridos y razas artificiales de cría. Donde mejor se desarrolla la trucha es en aguas claras y bien oxigenadas. Ocurre sin embargo que este pez habita en aguas menos puras, aunque es indispensable que la capa superior esté bien aireada. La trucha teme ante todo el limo o el fango, que alteran irremediablemente los lugares de desove y disminuyen sensiblemente los recursos alimenticios. Por otra parte, se ha demostrado que más allá de un cierto grado de polución, las frágiles branquias de la trucha sufrirían alteraciones. Como la mayoría de los peces de agua dulce europeos, la trucha pasa por un período de reposo invernal. Sin llegar a aletargarse, cesa sin embargo de alimentarse desde noviembre hasta principios de marzo. Este ayuno obedece a la temperatura del agua. La trucha es un pez exclusivamente carnívoro. Sus presas varían según su edad y su tamaño. Los alevines comen principalmente larvas de insectos; más tarde, las truchas pequeñas atrapan pequeños crustáceos acuáticos y por fin, cuando son adultas, los peces constituyen la base de su régimen alimenticio. A pesar del inmenso número de huevos puestos y de los alevines resultantes, la mortalidad es increíblemente elevada en la trucha; son contados los individuos que llegan a la edad adulta. Aparte de los numerosos enemigos naturales de la especie, los alevines deben sufrir el canibalismo de las truchas adultas

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