Vampiro

Chupa la sangre de sus víctimas mientras duermen

Aunque se alimenta exclusivamente de sangre, el vampiro no corresponde en absoluto a la imagen que generalmente nos hacemos de este extraño animal. Es un murciélago que se parece a todos los demás, aunque no posea la clásica membrana nasal que les caracteriza. Existen tres especies de vampiros que habitan en las regiones tropicales del Nuevo Mundo. Una de ellas, el vampiro de patas velludas, está especializado en la sangría de gallinas y otras grandes aves. Los otros dos vampiros prefieren la sangre de los mamíferos y, en especial, la del ganado. Pasan el día escondidos en troncos huecos o en cuevas y caen sobre sus víctimas por la noche. Son los acróbatas más destacados del mundo de los murciélagos. Para descubrir a los mamíferos que buscan, los vampiros vuelan muy cerca del suelo, entre 1 y 3 m. Cuando un vampiro se percata de la presencia de algún animal dormido, se posa en el suelo no muy lejos de él y se acerca con infinitas precauciones. Avanza caminando en una posición medio erguida, saltando como una rana por encima de los obstáculos. Una vez próximo a su víctima, trepa por su pelaje para colgarse del cuello o de la paletilla. El vampiro no suele atacar al hombre, y cuando lo hace, le muerde el dedo pulgar del pie. El vampiro es un mamífero peligroso y no precisamente por el hecho de que chupa la sangre a sus víctimas, lo que puede debilitarlas o dejarlas anémicas, sino sobre todo debido a su calidad de agente transmisor de la rabia, que se extiende con una rapidez increíble en las regiones infestadas de vampiros.

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