Zaogloso

Su carne es muy apreciada por ios indígenas

El zaogloso de Nueva Guinea es uno de los mamíferos más extraños y curiosos. Existen tres especies locales: el zaogloso de Bruijn, el zaogloso de Barton y el zaogloso de Bubu. Los especialistas consideran que especies y subespecies geográficas no son sino formas de una sola y misma especie. Nueva Guinea y la isla Satawati son la «patria» de esta insólita criatura. Si el equidna australiano puede tener un cierto parecido con un erizo aberrante, nuestro amigo de hocico curvo, superior en tamaño y con cuerpo prácticamente desprovisto de pinchos visibles, no se parece a nada conocido. Se trata, en verdad, de un animal de otro mundo, de otra época. Los indígenas de las junglas donde vive este equídnido le dan caza porque aprecian mucho su carne. El pelaje es marrón, tirando a canela. La cabeza, muy pequeña, se prolonga con un hocico en forma de espolón de lo más curioso, en cuyo extremo se abre el orificio bucal y las fosas nasales. Las patas anteriores sólo llevan garras en los tres dedos medios, cosa que no ocurre en las posteriores, cuyos dedos están todos armados de largas garras curvadas. La hembra posee una bolsa (marsupio ventral) en cuyo interior desembocan las glándulas mamarias. El huevo, de cáscara membranosa, puesto en el suelo es introducido por la hembra y allí será incubado durante una docena de días. El embrión, ciego y desnudo, se fija a una tetilla de la que no se suelta hasta pasadas varias semanas.

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